Por José Carlos Fariñas (Universidad Complutense de Madrid)
Esta entrada es un resumen de la ponencia que su autor presentó en las XL Jornadas de Alicante sobre Economía Española que organizan anualmente el Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante y ALdE
Los precios de la energía de uso industrial en Europa, en promedio, duplican los de EEUU (Draghi, 2025). Unos costes elevados de la energía son un obstáculo para el crecimiento económico. En primer lugar, para las industrias intensivas en energía como Química, Productos metálicos o Minerales no metálicos, con un fuerte peso relativo en la estructura industrial de España. En segundo lugar, porque hacer la producción más digital requiere de un consumo más intensivo de electricidad.
La UE tiene unos objetivos de reducción de las emisiones netas de gases de efecto invernadero ambiciosos. Estos objetivos son un reto a corto plazo, aunque ofrece oportunidades de reducir los precios de la energía. Europa tiene un gran potencial en energías renovables con el que puede compensar la falta de recursos naturales como el gas natural, donde tiene una fuerte dependencia de EE.UU. y Rusia. Por otra parte, la descarbonización permite aprovechar las oportunidades industriales que ofrece la transición verde a través de la innovación en tecnologías limpias.
A largo plazo la descarbonización es la mejor ruta para que la Unión Europea alcance la independencia energética. Se trata de un objetivo ambicioso que requiere una inversión rápida y sostenida en el tiempo para que el sistema de energías renovables sea capaz de abastecer el sistema.
En los últimos meses la Comisión ha lanzado dos propuestas: el Pacto por una Industria Limpia y el Plan de Acción para una Energía Asequible, ambas aprobadas en febrero de 2025. Son la concreción del Pacto Verde (neutralidad climática en 2050) en el sector industrial, con el horizonte de crear el Mercado Europeo de la Energía. Este último objetivo es difícil de alcanzar porque requiere volúmenes de inversión muy elevados en generación, redes y conexiones transfronterizas. Hasta ahora todo lo que se ha hecho es modificar el Marco de Ayudas Estatales del Pacto por una Industria Limpia (MAEIL).
El citado MAEIL simplifica las reglas de apoyo público para alcanzar los objetivos de una industria limpia. Define los criterios de una nueva política industrial que haga compatible la descarbonización con el mantenimiento de una posición competitiva de la industria. Alinear ambos objetivos es fundamental. Si la transición verde deriva en fenómenos de desindustrialización, perderá inevitablemente apoyos en la UE. Entre los objetivos del nuevo marco de ayudas estatales hay que señalar:
- la simplificación de procedimientos para acelerar la inversión de los Estados Miembros en tecnologías limpias,
- apoyo temporal a los precios de la electricidad en las industrias intensivas en energía,
- ayudas para los proyectos de descarbonización de los procesos industriales (electrificación, hidrógeno renovable, operaciones de captura, utilización y almacenamiento de carbono),
- medidas para garantizar una capacidad suficiente de fabricación de tecnologías limpias (baterías, turbinas eólicas, etc.)
- reducción del riesgo de las inversiones privadas relacionadas con la descarbonización.
El pasado 6 de noviembre 2025, la Comisión aprobó el régimen de ayudas español por un total de 700 millones de euros, que tendrán la forma de subvenciones directas hasta final de 2028.
Al hacer una valoración sobre el camino emprendido por la UE, Mario Draghi señala: “debemos ser realistas: estas medidas no recortarán los precios de la energía rápidamente” (Draghi, 2025). La Agencia Internacional de la Energía en su World Energy Outlook 2025 tiene una opinión similar. Estima que la descarbonización en la UE requerirá de plazo en torno a dos décadas para ser completa. En ese plazo las plantas solares y eólicas proporcionarán energía a la mayoría de industrias, vehículos, sistemas de calefacción y otros.
Aunque los mayores efectos los esperemos a más largo plazo, ¿qué consecuencias está teniendo la descarbonización sobre el precio de la electricidad industrial en España estos últimos años? El Grafico resume la evolución del precio de la electricidad industrial en España, Alemania y en la zona euro desde 2007 a 2024. Son datos elaborados por Eurostat.

Fuente: Eurostat
El precio industrial de la electricidad en España ha estado por encima del precio medio de la zona euro hasta 2020. Durante el largo periodo representado en el gráfico, entre 2007 y 2020, el precio en España ha sido superior al precio medio en la UE. Este ha sido un factor tradicional de desventaja de costes para la industria en España, especialmente para los sectores más intensivos en energía.
A partir de 2021, y con más intensidad en 2022, ha habido una fuerte subida en el precio de la electricidad para consumos industriales, tanto en España como en el conjunto de la UE. Esta elevación en el precio está asociada con la invasión de Ucrania y la subida del precio del gas natural. La aplicación del principio de precios marginales ha dado lugar a que el precio del gas natural haya determinado con frecuencia el precio de la electricidad, incluso cuando las energías renovables han estado presentes en el mix de producción. Destaca en este comportamiento Alemania, el país europeo más afectado por la elevación del precio del gas natural. El gráfico refleja una fuerte subida del precio de la electricidad en 2023 y 2024. La interrupción del suministro de gas ruso a través del gasoducto Nord Stream, ha obligado a Alemania a buscar alternativas de suministro en EEUU y Noruega.
El shock energético de 2022 puso de manifiesto las debilidades de la UE en este ámbito del mercado eléctrico. España no ha podido evitar verse afectada por la misma tendencia, sus precios de la electricidad industrial son más elevados que en 2021. Sin embargo, ha comenzado a observarse un rasgo nuevo para la industria en España: por primera vez, el precio de la electricidad para consumos industriales se ha situado por debajo del precio medio de la UE. Los datos de Eurostat para 2023-24 ponen de manifiesto que los precios relativos de la electricidad industrial son favorables para España. En la primera mitad de 2025 se mantiene según Eurostat la misma situación.
El Mercado Interior europeo es el destino principal de las exportaciones manufactureras de España y la ventaja de costes energéticos implica una mejora de competitividad respecto a la UE.
El factor que explica la mejora en los costes relativos de la electricidad para usos industriales es el aumento de la participación de la energía eólica y solar en el mix de producción eléctrica. Ha pasado de representar en torno al 25% en 2019 al 40% en 2014. Un análisis del impacto producido por este aumento de energías renovables concluye que “el precio mayorista de la electricidad en 2024 fue más de un 40% inferior al que se hubiera observado de haberse mantenido la generación eólica y solar de 2019” (Quintana, 2024).
La estrategia de descarbonización está empezando a dar resultados positivos en términos de competitividad industrial. De momento, para España estos efectos beneficiosos se circunscriben a los intercambios con el mercado interior europeo. Si se persiste en la estrategia, los beneficios se ampliarán a toda la UE, que verá cómo se va cerrando la brecha de precios de la energía para usos industriales respecto a EE.UU. y otras áreas geográficas.




