Uno de los temas de moda en economía es la geoeconomía. Por ejemplo, el reciente Congreso Anual de Investigación del Banco Central Europeo estuvo dedicado a este tema. En términos generales, la geoeconomía puede definirse como el estudio de las relaciones entre la geopolítica y la economía. En el ámbito más específico del comercio internacional, la geoeconomía analiza cómo los países utilizan su poder comercial para alcanzar objetivos políticos. Un ejemplo reciente es la decisión de China, en diciembre del pasado año, de restringir las exportaciones a Japón de imanes fabricados con tierras raras, después de que la primera ministra japonesa declarara que su país podría apoyar la defensa de Taiwán en caso de una invasión china. En este caso, China está aprovechando su cuasi monopolio en la exportación de estos imanes, un input crucial para los motores eléctricos utilizados en numerosos productos, para tratar de modificar la posición de Japón ante una eventual invasión de Taiwán.
En este post analizo si la geoeconomía ha comenzado a manifestarse en la composición del comercio internacional español. La pregunta es si, ante el aumento de las tensiones geopolíticas y el riesgo de depender excesivamente de determinados países para el suministro de materias primas estratégicas, España ha reducido su comercio con países políticamente poco afines y lo ha aumentado con aquellos que le son más afines.
Para ello, utilizo la clasificación de países por bloques empleada por Gita Gopinath y sus coautores, introduciendo algunos cambios para adaptarla al caso español. El primer grupo es el de los países alineados con Estados Unidos, al que denominaré bloque occidental. Incluye a todos los países de la Unión Europea, Australia, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Taiwán. A efectos del análisis, consideraré este bloque como el de los países políticamente afines o, coloquialmente, «amigos». El segundo es el bloque alineado con China, que incluye a este país, Bielorrusia, Eritrea, Hong Kong, Macao, Mali, Nicaragua, Rusia y Siria. Este sería el bloque de los países políticamente no afines. El tercer grupo, denominado bloque no alineado, incluye al resto de países.
El gráfico muestra la evolución de la distribución de las exportaciones y las importaciones españolas por bloques durante el periodo 2000-2025. En 2000, España destinaba el 83% de sus exportaciones al bloque occidental, el 15% al bloque no alineado y el 2% al bloque de China. En 2025, la cuota del bloque occidental cae 5 puntos porcentuales, hasta el 78%; la del bloque no alineado aumenta 4 puntos porcentuales, hasta el 19%; y la del bloque de China gana 1 punto porcentual, hasta el 3%. Entre los países no alineados, Marruecos registra el mayor aumento: 2 puntos porcentuales. Por tanto, no se observa que las exportaciones españolas se hayan reorientado hacia el bloque políticamente afín en los últimos 25 años. Tampoco se aprecian cambios notables en el peso de los bloques desde 2021, el año anterior a la invasión rusa de Ucrania. La excepción más destacada es la caída del peso de Rusia en las exportaciones españolas: del 0,7% al 0,2%.
Distribución del comercio internacional de España por bloques, 2000-2025
Panel A. Exportaciones
Panel B. Importaciones
Nota: elaboración del autor a partir de los datos de Comtrade.
El cambio es más acusado en las importaciones. El peso del bloque occidental se reduce del 83% al 62%, mientras que el del bloque de China aumenta del 2% al 12%. Este incremento se explica casi por completo por el mayor peso de China en las importaciones españolas. La cuota de los países no alineados también aumenta, del 15% al 26%; dentro de este grupo destacan los crecimientos de Marruecos y Turquía. Por tanto, en las importaciones ganan peso tanto los países no alineados como los países políticamente no afines. Desde 2021 tampoco se observan cambios apreciables en el peso relativo de los tres bloques.
En suma, no parece que el comercio internacional español esté experimentando una fragmentación geoeconómica. Si acaso, los datos apuntan a que comerciamos más, al menos por el lado de las importaciones, con países que no son tan «amigos».






