Por Rafael Bonete Perales, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Salamanca.

El 19 de junio de 1999 representantes del ámbito de la educación superior de 29 Estados europeos reunidos en la ciudad que alberga la universidad más antigua de Europa firmaron la Declaración que inició el Proceso de Bolonia. Es innegable que la profunda transformación de las universidades en nuestro continente en las dos últimas décadas se explica, en gran parte, por el deseo de crear un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), resultado del Proceso de Bolonia, capaz de configurar una educación universitaria comprensible, compatible, comparable, coherente y competitiva en los 48 Estados que lo forman en la actualidad. El liderazgo en el desarrollo del EEES desde los inicios del proceso de Bolonia le ha correspondido, sobre todo, a la Unión Europea (UE), a pesar de que en la actualidad 21 países que forman parte del EEES no son miembros de la UE y de no ser la educación una competencia ni exclusiva ni compartida de la misma, disponiendo sólo de la competencia para llevar a cabo acciones con el fin de apoyar, coordinar o completar la acción de los Estados miembros, también en materia de educación superior. Y ha sido así porque un gran número de razones que explican el desarrollo e impulso del EEES coinciden con los objetivos que persigue la UE en su programa de modernización de la educación superior, confirmado en su reciente objetivo de crear un Espacio Europeo de Educación en 2025.

2. LAS RAZONES ECONÓMICAS

A finales de la década de los noventa e incluso antes empezó a aceptarse en la UE que alcanzar mayores niveles educativos por parte de los habitantes de Europa estaba asociado de forma positiva con mejoras en la productividad de los trabajadores, la disminución de la probabilidad de encontrarse desempleado y facilitaba la obtención de ingresos más elevados. Simultáneamente los datos disponibles nos informaban de los significativamente menores niveles de titulados superiores en la UE si nos comparábamos con Canadá, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Por lo tanto, como también venía mostrando la OCDE de forma reiterada, uno de los principales objetivos que debía plantearse la UE era incrementar de forma significativa el número de titulados superiores, entre los que se incluyen los titulados universitarios, en sus Estados miembros. El EEES, gracias a la disminución en muchos casos de la duración de los estudios universitarios, el cambio de paradigma educativo, el impulso de la dimensión social de la educación superior, el reconocimiento del aprendizaje previo, la posibilidad de tener una oferta mayor, y al sentar las bases para ampliar la oferta de Posgrado, entre otras razones, podía convertir la opción por estudiar en la universidad en algo más atractivo que en el pasado y con ello aumentar el número de estudiantes en las universidades europeas.

Si el aumento del número de estudiantes universitarios hasta converger con las tasas de los países más desarrollados de la OCDE fue prioritario desde el inicio del Proceso de Bolonia para la UE, la puesta en marcha del Mercado Único en 1993 y sus correspondientes cuatro libertades, entre las que se incluye la libre circulación de los trabajadores, exigía la eliminación de las barreras que dificultaban la libre circulación de titulados y el impulso de la movilidad efectiva de los trabajadores y futuros trabajadores. Para la UE era necesario eliminar la segmentación del mercado de titulados europeos que existía años después del inicio del Mercado Único. Se llegó a la conclusión que si se quería un mercado de trabajo de ámbito comunitario era necesario también un mercado europeo de titulados universitarios y para ello se debería facilitar el máximo el reconocimiento de estudios y titulaciones. El EEES podía ayudar en la realización de este segundo objetivo al tener como elementos fundamentales un sistema común de créditos mucho más transparente (los créditos ECTS), un sistema de titulaciones comparables, compatibles y comprensibles y un sistema de garantía de calidad aceptado por todos que facilitará el desarrollo de la confianza mutua en Europa a la hora de reconocer las titulaciones obtenidas en todos los Estados del EEES. Esta segunda prioridad económica, configurar un mercado europeo de titulados superiores, fue facilitada por el desarrollo previo, a partir de 1987, del programa ERASMUS (European Region Action Scheme for the Mobility of University Students), los mecanismos de reconocimiento incluidos en el mismo y la confianza desarrollada entre las universidades europeas gracias a décadas de intercambios y a la magnífica labor de los servicios de relaciones internacionales de nuestras universidades, muchos de ellos surgidos a finales de los ochenta para hacer realidad la movilidad internacional de estudiantes propiciada y financiada, en parte, por la UE.

El tercer elemento con una fuerte dimensión económica que explica la elevada implicación de la UE en el impulso del Proceso de Bolonia fue la constatación de que Europa había dejado de ser el lugar del mundo más atractivo para estudiar como lo había sido hasta la década de los setenta del siglo pasado. En definitiva, el EEES gracias a la gran oferta de calidad de Grados, Másteres y Doctorados de sus Estados miembros, se contempla como un medio para mejorar la posición de la UE en la lucha mundial para atraer talento.

3. BALANCE PROVISIONAL

 En primer lugar, si nos centramos sólo en la UE, el objetivo de incrementar el número de ciudadanos de la UE (entre 30 y 34 años) con una titulación superior, hasta alcanzar el 40%, por las razones de índole económica ya señaladas, se cumplió en 2018, dos años antes de lo previsto en la Estrategia Europa 2020. Si bien es verdad que son múltiples las razones que explican esta evolución, la Comisión considera que la implantación del Proceso de Bolonia es una de ellas.

En segundo lugar, aunque todavía no se puede afirmar que hemos sido capaces de configurar un mercado único en el que se dé una movilidad efectiva de titulados superiores sin trabas, sí que ha habido avances, si bien todavía hay diferencias significativas entre lo que ocurre dentro de los 15 países que formaban parte de la UE antes de 2004 y los 13 que se incorporaron a partir de ese año.

Por último, los datos de los que disponemos también nos informan sobre el incremento del grado de atracción de la UE para los estudiantes internacionales de otros países en los últimos años, tanto en el Grado como en el Máster y Doctorado.

 4. CONSIDERACIONES FINALES

 Dada la escasa implicación presupuestaria de la UE en la financiación de la educación superior, acordada por sus Estados miembros a la hora de determinar qué puede hacer Europa en el ámbito de la educación superior, la mayor o menor concreción efectiva de los elementos centrales del EEES en cada uno de los sistemas de educación superior de los Estados miembros de la UE ha dependido al final de las decisiones presupuestarias tomadas en los niveles administrativos responsables de la financiación de la educación superior. En países extracomunitarios como Suiza (un incremento de la financiación pública del 31% de 2008 a 2015) y Noruega (un incremento del 27% para el período 2008-2017) ha habido un claro apoyo presupuestario. Dentro de la UE, la puesta en marcha del EEES coincidió durante varios años con la Gran Recesión y las políticas de austeridad aplicadas por varios países comunitarios, entre los que destaca España. Esta opción por la austeridad en educación superior terminó afectando a los gastos necesarios para hacer realidad una correcta puesta en práctica de las exigencias derivadas del EEES, como por ejemplo el nuevo modelo de enseñanza-aprendizaje.

Si a las significativas restricciones presupuestarias en el ámbito universitario sufridas en muchos países europeos, le sumamos las limitaciones derivadas de los inexistentes, en muchos casos, o pocos desarrollados sistemas de incentivos para modificar la implicación del profesorado en todos las facetas del EEES, desde un mayor compromiso en la internacionalización de la propia universidad hasta una correcta implicación en el nuevo modelo de enseñanza aprendizaje, no es difícil concluir que en la actualidad el EEES ha hecho posible fijar una reglas básicas comunes pero la probabilidad de ser un equipo ganador en este nuevo terreno de juego universitario mucho más competitivo que en el pasado, se concentra más en aquellos países donde sus administraciones apoyan con más recursos el éxito de su sistema universitario.

 

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