Por José Carlos Fariñas (Universidad Complutense de Madrid)

Esta entrada examina la trayectoria de las manufacturas en España con una óptica de largo plazo y comparativamente respecto a los países de la OCDE. El Gráfico 1 es el punto de arranque, describe la evolución del peso relativo de la agricultura, industria y servicios desde 1850 hasta 2024.  A esa evolución alude el título de esta entrada.

La línea roja inferior del Gráfico 1, describe el trayecto seguido por la industria durante el último siglo y medio: un tramo creciente en las fases iniciales de desarrollo, seguido de otro tramo en el que se reduce su peso relativo, debido sobre todo a desplazamientos del empleo desde la industria a los servicios. En dicha trayectoria se alcanzó un máximo en el año 1978, las manufacturas representaron ese año el 25% del empleo total, hasta el 10% actual.

Gráfico 1: Participación relativa del empleo por sectores: España, 1850-2024.  (porcentajes)

Fuente: Elaborado con datos de Leandro Prado de la Escosura, Spain’s Historical National Accounts 1850-2024. Fundación Rafael del Pino

 

El patrón que sigue la trayectoria española es similar al de otros países. La amplia literatura sobre cambio estructural y nivel de desarrollo económico, a la que han contribuido, entre otros, W. Baumol, W. Northaus, D. Rodrik, lo confirma. El interesante libro de Robert Z. Lawrence (2024) sobre la trayectoria de las manufacturas lo pone de manifiesto con claridad: en todos los países y áreas geográficas, la relación entre la participación relativa de las manufacturas en la actividad económica y el nivel de renta per cápita sigue una trayectoria en forma de U invertida. El Gráfico 2 ilustra esta regularidad tanto para el conjunto de países desarrollados como para los paises en desarrollo. En los segundos, la curvatura de la U invertida es, en general, menos pronunciada que en los más desarrollados. Además, la regularidad comentada se produce tanto para el empleo como para la participación del output (valor añadido).

Gráfico 2 Cuotas relativas de empleo y output según el PIB per cápita: países desarrollados y en desarrollo 

Empleo

Output

Fuente: Robert Z. Lawrence (2024)

La misma regularidad entre países indica que ciertos factores comunes a todos ellos, determinan la trayectoria en forma de U invertida. La literatura sobre cambio estructural citada da cuenta de los factores que lo explican. Los resumiremos con brevedad. El tramo en el que la participación de las manufacturas es creciente se debe a la combinación de dos factores: 1) los precios agrícolas caen por la mecanización y esto desvía gasto hacia las manufacturas y los servicios; 2) el crecimiento de la renta orienta gasto adicional (elasticidad renta) hacia las manufacturas y los servicios. El tramo descendente se debe a otros dos factores: 1) la mayor productividad de las manufacturas reduce sus precios relativos y comienza a orientar gasto hacia los servicios; 2) la mayor elasticidad renta de los servicios refuerza el efecto anterior.

Los mecanismos descritos son suficientes para simular trayectorias muy parecidas a las de los Gráficos 1 y 2. A lo anterior, hay que añadir un matiz importante: el comercio exterior. La mayor o menor productividad relativa de las manufacturas entre países afecta a la ventaja comparativa exterior (especialmente cuando los países son pequeños y en sectores con poca diferenciación de producto). Por tanto, una creciente ventaja comparativa en las manufacturas desplazará hacia arriba la curva (en forma de U invertida) que describe la trayectoria de las manufacturas. Un menor crecimiento de la productividad dará lugar a una desventaja comparativa, haciendo que la curva que describe su trayectoria se desplace hacia abajo.

La consideración del comercio exterior no altera la forma de U invertida. Esto coincide con lo que se observa tanto en países con superávit comercial manufacturero (China, Alemania, Corea del Sur…) como en países con déficit (Italia, Reino Unido, España…).

Desde el punto de vista de la trayectoria de las manufacturas españolas, ¿cuál es su posición relativa respecto al promedio de los países de la OCDE? El Gráfico 3 resume lo esencial para dar una respuesta a esta pregunta. Los puntos de color naranja describen trayectorias de los países de la OCDE, la curva de color negro representa la trayectoria promedio de la OCDE y los puntos azules describen el trayecto que han seguido las manufacturas españolas desde 1980. Como se desprende del Gráfico 3, desde 1980 el trayecto de las manufacturas españolas se sitúa en el tramo descendente de la curva.

                                                                                                          

Gráfico 3: Comparación de la trayectoria de la cuota del empleo manufacturero y PIB per cápita de España y del promedio de los países de la OCDE.

Respecto al promedio de la OCDE, la trayectoria es algo divergente: la cuota de España cae más que la media de la OCDE. Cuando se comparan ambas en términos estadísticos, se confirma, de manera significativa, que la caída es mayor en España. La evolución descrita está relacionada fundamentalmente con el cambio estructural que acompaña el crecimiento del PIB per cápita y con los factores que se han indicado anteriormente. La trayectoria algo desplazada hacia abajo respecto al promedio de la OCDE se debe también al carácter estructural del saldo comercial negativo de las manufacturas.

Desde 2000 las manufacturas han reducido su cuota de empleo en casi 8 puntos porcentuales y en más de 5 puntos porcentuales en términos de valor añadido. La brecha respecto a la UE27 se ha ampliado algo desde ese año.

En resumen, la pérdida de peso relativo de las manufacturas refleja en España factores estructurales de largo plazo: ganancias de productividad y cambios de la demanda desde los bienes a los servicios. Además, una parte del declive es consecuencia del déficit comercial estructural de las manufacturas.

Cabe añadir algunas consideraciones finales sobre este tema. La primera es que los descensos en la cuota de las manufacturas se han producido en países con importantes superávits comerciales, como en los casos de Alemania, Japón, Corea del Sur o China, que pasan por ser ejemplo de grandes potencias industriales. China alcanzó su cuota máxima de participación del sector en el año 2013, con el 19,3% de la actividad productiva total.

Otra reflexión se refiere a la política industrial. La pérdida de peso de las manufacturas en países desarrollados ha ocurrido tanto en los que han aplicado políticas industriales poco activistas, en los casos del Reino Unido, EEUU o Alemania, como en países que han aplicado políticas industriales muy activas, como Japón, China o Corea del Sur.  En general, las políticas industriales no evitan el declive (en términos de cuota relativa) de las manufacturas. ¿Quiere esto decir que las políticas industriales no importan? La respuesta es que no, los países quieren promover sectores industriales que incorporen nuevas tecnologías como la robótica, la nanotecnología, el Vehículo Eléctrico o las tecnologías limpias. En este sentido, la Brújula para la Competitividad, activada por la Comisión Europea en 2025, define una nueva estrategia industrial basada en tres pilares: acelerar la innovación tecnológica, reducir los precios de la energía aprovechando las oportunidades industriales de la descarbonización y reducir la dependencia en ámbitos como las materias primas críticas o la industria de la defensa.

Las manufacturas seguirán jugando un papel clave en el futuro. Sin embargo, como afirma Robert Z. Lawrence (2024), ya no jugarán el papel que tuvieron en el crecimiento inclusivo que promovieron en el pasado. Hemos de aceptar esta realidad, a la que dedicaremos una próxima entrada.

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