Por Ismael Sanz (URJC y FUNCAS)
Esta entrada es un resumen de la ponencia que su autor presentó en las XL Jornadas de Alicante sobre Economía Española que organizan anualmente el Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante y ALdE
La educación es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo económico, la cohesión social y la movilidad intergeneracional. En España convivimos con avances relevantes y retos persistentes que requieren un diagnóstico preciso y políticas basadas en evidencia. En la Jornadas de Economía Española organizadas por la Asociación Libre de Economía (ALDE) en Alicante analicé dos grandes dimensiones: los indicadores de cantidad, la calidad del aprendizaje. En este post voy a centrarme en el primero de los aspectos.
- Indicadores de cantidad: abandono escolar
Los jóvenes entre 18-24 años que son considerados como qué han abandonado tempranamente los estudios son aquellos que i) no han titulado educación secundaria superior (Bachillerato, FP Media o FP Básica) y ii) además no han realizado un curso de formación en las 4 semanas previas a la realización de la Encuesta de Población Activa (EPA). En el Recuadro 1 se muestran los niveles educativos y su correspondencia con los estudios que comprende, tal y como son considerados en las estadísticas oficiales del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y en los Informes internacionales de la OCDE.
Recuadro 1.1. Correspondencia entre el nivel educativo y los estudios que comprende
| Nivel Educativo | Estudios que comprende |
| Bajo | Hasta la ESO como mucho |
| Medio (Secundaria Superior) | Finalizado FP Media o Bachillerato (desde hace poco también FP Básica) |
| Superior (Terciaria) | Finalizado FP Superior o Grado, Master o Doctorado universitario |
La Tabla 1 muestra la evolución del abandono temprano de la educación-formación en la Unión Europea (UE) y en España desde 2002 hasta 2023. Se observa una tendencia decreciente general, indicando mejoras significativas en la continuación de los estudios de los jóvenes europeos, en general, y españoles en particular. En 2002, la tasa de abandono en la UE era del 16,9%, mientras que en España era considerablemente más alta, con un 30,9%. A lo largo de los años, España ha mostrado una notable mejoría, reduciendo casi a menos de la mitad su tasa de abandono para 2024, cuando se quedó en el 13,0% (en 2025 será probablemente de cerca del 12,3%). Paralelamente, la tasa en la UE también ha disminuido consistentemente, alcanzando un 9,4% en 2024. Sin embargo, a pesar de la mejora, España sigue mostrando tasas de abandono superiores al promedio de la UE, lo que muestra que aún quedan desafíos por abordar para acercarse al promedio europeo en esta materia.
Tabla 1: Abandono temprano de la educación-formación en la UE
| Unión Europea (27 países) | España | |
| 2024 | 9,4 | 13,0 |
| 2023 | 9,5 | 13,6 |
| 2022 | 9,6 | 13,9 |
| 2021 | 9,8 | 13,3 |
| 2020 | 9,9 | 16,0 |
| 2019 | 10,2 | 17,3 |
| 2018 | 10,5 | 17,9 |
| 2017 | 10,5 | 18,3 |
| 2016 | 10,6 | 19,0 |
| 2015 | 11,0 | 20,0 |
| 2014 | 11,1 | 21,9 |
| 2013 | 11,8 | 23,6 |
| 2012 | 12,6 | 24,7 |
| 2011 | 13,2 | 26,3 |
| 2010 | 13,8 | 28,2 |
| 2009 | 14,0 | 30,9 |
| 2008 | 14,4 | 31,7 |
| 2007 | 14,7 | 30,8 |
| 2006 | 15,2 | 30,3 |
| 2005 | 15,6 | 31,0 |
| 2004 | 16,0 | 32,2 |
| 2003 | 16,4 | 31,7 |
| 2002 | 16,9 | 30,9 |
España es en 2024 el segundo país de la UE con más jóvenes que no continúan sus estudios, tan solo mejor que Rumanía (16,8%) y a cierta distancia del antepenúltimo (Alemania, 12,9%). En 2024, el 9,4% de todos los jóvenes de 18 a 24 años en la UE (aproximadamente 3 millones de jóvenes) abandonó tempranamente la escuela sin alcanzar la educación secundaria superior, ampliamente reconocida como un umbral mínimo para el logro educativo. La tasa de abandono del 13,0% en España en 2024 nos aleja del objetivo de la UE en Educación y Formación (Education and Training Monitor Report de la UE) para 2030 de situarse en el 9%. Es interesante observar que Alemania, a pesar de su reputada FP dual, tiene un abandono (12,9%) que es la cuarta más elevada de la UE-27, que además ha crecido desde 2019. Portugal, por su parte, dispone de una tasa (6,6%) que es de las más bajas en la UE-27, con una importante disminución en los últimos tres años desde el 10,6% de 2019.
La evidencia muestra que el estatus socioeconómico de los estudiantes y el entorno familiar, incluyendo el nivel educativo de los padres, el origen inmigratorio, la etnia y el conocimiento del idioma de instrucción influyen en la posibilidad de que un joven abandone tempranamente los estudios. En España, la tasa de abandono es mucho más elevada entre los jóvenes que viven en hogares de los dos quintiles de ingresos más bajos (Soler et al., 2021). En 2024, los estudiantes cuyas madres tenían como máximo nivel de educación la educación primaria tenía catorce veces más probabilidades de abandonar los estudios sin finalizar Bachillerato o FP Media, en comparación con los estudiantes cuyas madres habían completado una educación terciaria (MEFP, 2025). Así el abandono de los jóvenes con madres que tienen educación hasta Primaria es del 34,0%, por el 2,3% de jóvenes con madres con educación superior,
- Tasas brutas de graduación de las cohortes en enseñanza secundaria
Además de la evolución del abandono temprano, resulta esencial analizar las tasas brutas de titulación en las distintas etapas educativas, ya que constituyen uno de los principales indicadores de la capacidad del sistema para garantizar trayectorias educativas completas. Las tasas brutas de titulación también muestran mejoras, reflejando que más estudiantes logran completar la educación secundaria. La tasa bruta de graduación en ESO se define como la relación entre el alumnado que termina con éxito esta etapa educativa y es propuesto para el título de Graduado en ESO, independientemente de su edad, y el total de la población de la “edad teórica” de comienzo del último curso de esta etapa, que es 15 años. Los últimos datos disponibles, correspondientes al curso 2022-2023, muestran avances importantes, aunque también ponen de relieve desafíos persistentes para alcanzar el 90% de jóvenes que logren el título de la ESO en los Institutos o Colegios (aunque sea con alguna repetición).
Tabla 2: Tasas brutas de graduación por etapa educativa (ESO, Bachillerato y FP Grado Medio)
(Porcentaje de población que finaliza la enseñanza correspondiente respecto a la edad teórica)
| Curso | ESO (%) | Bachillerato (%) | FP Grado Medio (%) |
| 2012-13 | 75,4 | 53,4 | 22,3 |
| 2013-14 | 77,0 | 54,9 | 24,8 |
| 2014-15 | 77,8 | 55,1 | 24,7 |
| 2015-16 | 79,5 | 57,7 | 24,9 |
| 2016-17 | 75,9 | 55,9 | 23,6 |
| 2017-18 | 78,2 | 55,6 | 22,9 |
| 2018-19 | 79,3 | 55,5 | 23,5 |
| 2019-20 | 84,7 | 61,5 | 23,8 |
| 2020-21 | 83,0 | 55,5 | 27,3 |
| 2021-22 | 80,7 | 55,7 | 26,4 |
| 2022-23 | 81,6 | 55,6 | 27,7 |
Fuente: Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, Resultados académicos 2022–2023.
En el caso de la ESO, la tasa bruta de graduación se sitúa en el 81,6%. Esta cifra supone una ligera mejora respecto al curso anterior y consolida el incremento observado desde el período previo a la pandemia. Aun así, sigue lejos del máximo excepcional alcanzado en 2019-2020 (84,7%), influido por circunstancias extraordinarias en la evaluación y promoción que se produjeron durante el COVID. Mantener esta tendencia positiva es imprescindible, dado que finalizar la educación obligatoria constituye el umbral mínimo para transitar hacia enseñanzas postobligatorias y reducir el riesgo de abandono temprano.
En la etapa postobligatoria, la tasa bruta de graduación en Bachillerato se mantiene estable en torno al 55–56%, después del pico temporal registrado también en 2019-2020. La tasa bruta de graduación en Bachillerato o en FP de Grado Medio se calcula como la relación entre el número total de estudiantes que finalizan esos estudios en un curso, independientemente de su edad, y la población total que tiene la edad teórica de finalizar dicha enseñanza (17 años). Es un indicador de cobertura educativa que muestra qué proporción de una cohorte potencial alcanza efectivamente el título correspondiente. Por su parte, los Ciclos Formativos de Grado Medio presentan una evolución más dinámica: alcanzan en 2022-2023 una tasa bruta del 27,7%, el valor más alto de toda la serie histórica. Este crecimiento en la titulación de Técnico es coherente con la expansión reciente de la Formación Profesional y con la creciente demanda de perfiles técnicos en el mercado laboral español. En conjunto, estas cifras evidencian que España ha logrado ampliar la proporción de jóvenes que completan la educación obligatoria y posobligatoria, pero persiste un reto estructural: incrementar el porcentaje de estudiantes que alcanzan la secundaria superior, condición indispensable para reducir el abandono y mejorar la empleabilidad futura.
- Tasas de titulación de los jóvenes españoles de 25-34 años en relación con la UE y la OCDE.
Tabla 3. Evolución del nivel de formación de la población adulta (25–34 años) en España, OCDE y UE25 (2019–2024) (Porcentaje de la población en cada nivel educativo)
| País / Año | Educación terciaria | Segunda etapa de secundaria y postsecundaria | Educación infantil, primaria y primera etapa de secundaria |
| España 2019 | 46,5 | 23,3 | 30,2 |
| España 2024 | 53,0 | 22,8 | 24,2 |
| OCDE 2019 | 44,7 | 39,9 | 15,4 |
| OCDE 2024 | 48,4 | 38,3 | 12,7 |
| UE25 2019 | 41,8 | 44,8 | 13,4 |
| UE25 2024 | 45,4 | 43,3 | 11,4 |
La Tabla 3 muestra el nivel educativo alcanzado por la población joven de 25-34 años. Es un indicador retrasado, en el sentido de que recoge las mejoras educativas de décadas pasadas revelando el título académico máximo alcanzado por las personas que ya pasaron por el sistema educativo hace unos años. El nivel de formación de la población de 25–34 años muestra que España ha avanzado de manera significativa en la proporción de jóvenes con educación terciaria: del 46,5% en 2019 al 53,0% en 2024. Este incremento, superior al observado en la media de la OCDE y de la UE25, sugiere que las generaciones más recientes están alcanzando niveles de cualificación cada vez más elevados.
Sin embargo, España continúa presentando un peso mayor de población joven con estudios inferiores a la secundaria superior que el promedio europeo. Aunque esta proporción ha descendido de forma notable —del 30,2% en 2019 al 24,2% en 2024— todavía supera la media de la OCDE y de la UE25. Esta realidad conecta directamente con el problema estructural del abandono temprano y con la necesidad de consolidar la secundaria superior como umbral mínimo de cualificación.
El estancamiento de la segunda etapa de secundaria y la postsecundaria no terciaria, prácticamente invariable en torno al 23%, muestra que buena parte de quienes continúan estudiando lo hacen ya en la vía universitaria o de FP Superior, mientras que la FP de Grado Medio sigue siendo una opción aún infrautilizada en comparación con su potencial. En este sentido, los avances en la expansión y modernización de la FP serán determinantes para equilibrar el sistema y acercarlo al de los países europeos con menor abandono y mejor inserción laboral.
- La oferta de titulados STEM y el papel de la FP de Grado Medio
La transición verde y digital, junto con las necesidades de seguridad y autonomía estratégica de la UE, exige un aumento sostenido de especialistas en STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). El Education and Training Monitor 2025 subraya que las mayores carencias de personal se concentran precisamente en profesiones de ingeniería, construcción e ICT, donde las tasas de empleo de los titulados recientes son de las más altas del mercado laboral europeo. En este contexto, tanto la universidad como la Formación Profesional de grado medio y superior son palancas esenciales para incrementar el número de profesionales STEM.
La Tabla 4, que reproduce la Figura 2 del Education and Training Monitor 2025, muestra el número de graduados STEM por cada 1.000 jóvenes de 20 a 34 años, diferenciando entre educación terciaria y FP de nivel medio (initial medium-level VET). España se sitúa ligeramente por encima de la media de la UE en graduados STEM universitarios, pero por debajo en FP de Grado Medio, precisamente el nivel donde muchos países están reforzando su oferta para responder a la demanda de técnicos cualificados.
Tabla 4. Graduados STEM por cada 1.000 jóvenes de 20–34 años
| Educación terciaria (STEM) | FP de Grado Medio (STEM) | |
| Irlanda | 25,6 | 5,4 |
| Finlandia | 18,3 | 19,2 |
| Francia | 18,0 | 12,7 |
| Dinamarca | 17,9 | 6,7 |
| Austria | 15,6 | 15,5 |
| Portugal | 15,4 | 6,7 |
| Alemania | 15,2 | 10,2 |
| España | 15,2 | 7,3 |
| Grecia | 15,1 | 12,9 |
| Eslovenia | 14,7 | 17,6 |
| Croacia | 14,5 | 17,9 |
| UE-27 | 14,3 | 11,8 |
| Italia | 13,0 | 14,7 |
| Suecia | 12,6 | 8,2 |
| Polonia | 11,9 | 13,7 |
| Rumanía | 11,8 | 14,2 |
| Bélgica | 11,1 | 9,0 |
| Lituania | 10,8 | 7,5 |
| Países Bajos | 10,6 | 9,1 |
| Hungría | 10,1 | 15,5 |
| Estonia | 9,9 | 7,5 |
| Chequia | 9,7 | 16,3 |
| Bulgaria | 9,7 | 24,8 |
| Letonia | 8,9 | 6,8 |
| Eslovaquia | 7,8 | 12,9 |
| Chipre | 7,4 | 4,2 |
| Malta | 6,4 | 5,3 |
| Luxemburgo | 3,8 | 6,8 |
Fuente: Eurostat (UOE joint data collection 2023): Education and Training Monitor 2025, Figura 2.
España presenta 15,2 graduados STEM universitarios por cada 1.000 jóvenes, por encima del promedio de la UE (14,3), pero solo 7,3 graduados STEM en FP de Grado Medio, claramente por debajo de la media europea (11,8) y muy lejos de países como Bulgaria (24,8), Austria, Hungría, Croacia o Eslovenia, donde la FP Media STEM tiene un peso mucho mayor. Es decir, nuestro sistema está formando un volumen razonable de titulados STEM universitarios, pero tiene un margen de recorrido muy amplio en la provisión de técnicos STEM de nivel medio.
Dado que los graduados de FP Media en ramas de fabricación, construcción e ingeniería presentan tasas de empleo superiores a la media de la FP y contribuyen de forma directa al mantenimiento de infraestructuras críticas y a la adopción de nuevas tecnologías, una implicación clara de estos datos es que España debería seguir incrementando la oferta de FP de Grado Medio, y que lo más eficiente es hacerlo precisamente en ciclos STEM. Esto permitiría responder mejor a la demanda prevista de perfiles técnicos en el contexto de las transiciones verde y digital, reducir el desajuste entre formación y necesidades del mercado de trabajo y ofrecer a muchos jóvenes una vía atractiva y con alta empleabilidad más allá de la universidad.
- Conclusiones e implicaciones de política: qué pueden hacer los centros para reducir el abandono
Los indicadores presentados muestran un avance claro en España: desciende el abandono temprano, aumentan las tasas brutas de titulación en ESO, Bachillerato y FP de Grado Medio y crece el porcentaje de jóvenes con estudios terciarios. Sin embargo, seguimos siendo uno de los países de la UE con más jóvenes que no alcanzan la secundaria superior y con un peso todavía elevado de población de 25–34 años con niveles educativos bajos. La fotografía es, por tanto, de progreso insuficiente: se han logrado mejoras, pero no al ritmo necesario para converger con la media europea ni con los objetivos de la UE para 2030.
En este contexto, resulta especialmente útil la evidencia sobre medidas eficaces a nivel de centro que recoge el Education and Training Monitor 2025 – Comparative report de la Comisión Europea, publicado en noviembre de 2025. Este informe distingue dos grandes familias de intervenciones. La primera se centra en reforzar las competencias académicas del alumnado en riesgo de desconexión. Incluye vías de aprendizaje alternativas, como programas de formación profesional flexibles dentro de los propios centros, que ofrecen itinerarios adaptados para quienes corren mayor riesgo de abandonar. Países como Dinamarca, Luxemburgo, Malta o Países Bajos han desarrollado recientemente este tipo de programas, y en Italia se muestra una experiencia de éxito que combina grupos reducidos, mentoría por parte de referentes con origen migrante y educación para la ciudadanía, con resultados de abandono prácticamente nulos entre los participantes. También se destacan medidas de refuerzo como los “campamentos de aprendizaje” fuera del horario lectivo o en vacaciones; en Suecia, por ejemplo, los centros ofrecen escuelas de vacaciones a estudiantes que podrían no reunir los requisitos para acceder a la secundaria superior o que presentan debilidades en lengua.
La segunda familia de intervenciones pone el foco en el apoyo socioemocional al alumnado. Se trata de programas que enseñan a gestionar las emociones, el comportamiento y las situaciones de estrés, y que trabajan la pertenencia al centro y el clima escolar. El informe recoge iniciativas como Dream teens en Portugal, centrada en la participación juvenil, el desarrollo de habilidades y la mentoría adulta, así como enfoques de “centro completo” que buscan mejorar el entorno psicosocial global a través de relaciones más sólidas y una mayor motivación. Asimismo, las intervenciones de corte cognitivo-conductual, como el programa FRIENDS aplicado en países como Irlanda, Eslovenia o Suecia, han mostrado efectos positivos en la reducción de ansiedad y depresión y en la mejora de la autorregulación y la autoestima.
Por último, la Comisión Europea (2025) subraya el papel de la mentoría como puente entre escuela, familia y comunidad. La tutoría individualizada con adultos de referencia combina apoyo académico y no académico, ofreciendo un acompañamiento estable a los jóvenes en riesgo. En Luxemburgo, por ejemplo, el Servicio Nacional de Juventud realiza acciones de alcance específico para orientar a quienes se encuentran próximos al abandono. Las evaluaciones de programas de mentoría escolar muestran mejoras en el comportamiento, las actitudes hacia el aprendizaje y, en muchos casos, en el rendimiento académico.
Aplicadas al caso español, estas recomendaciones apuntan hacia una agenda clara: reforzar las vías flexibles y profesionalizantes dentro de la secundaria, ofrecer apoyos intensivos en competencias básicas, invertir en programas socioemocionales de centro completo y extender la mentoría estructurada, especialmente en contextos socialmente desfavorecidos. Si queremos que los avances en titulación y nivel educativo se traduzcan en un descenso sostenido del abandono temprano y en una mejora real de las oportunidades de los jóvenes, será necesario combinar las reformas de sistema con este tipo de intervenciones de centro, evaluadas rigurosamente y desplegadas allí donde la evidencia muestra que tienen mayor impacto.




