Las empresas exportadoras son más productivas, tienen un mayor tamaño, invierten más en I+D+i, y pagan salarios más altos que las no exportadoras. No es sorprendente por tanto que un objetivo de política económica sea aumentar el número de empresas exportadoras. Por ello, muchos países tienen programas de apoyo a la exportación.

Por ejemplo, en el caso de España, ICEX España Exportación e Inversiones destinó alrededor de 109 millones de euros a programas de apoyo a la internacionalización de las empresas españolas en 2024. Esta cifra incluye, además del apoyo a la exportación, partidas destinadas a la implantación en el exterior de empresas españolas, así como a la atracción de empresas extranjeras a España.

Como ante cualquier gasto público, es muy importante determinar si los programas de apoyo a la exportación son efectivos. Una dificultad para determinar su efectividad es que las empresas que solicitan ayudas para la exportación son aquellas que ya están pensando en exportar. Además, en muchos casos, los organismos públicos realizan una labor de evaluación previa, descartando a las empresas que, a priori, tienen menos probabilidades de tener éxito en la exportación. Estas características del proceso de asignación hacen difícil determinar si las ayudas tienen un efecto positivo sobre la exportación porque las empresas que las reciben ya tenían las características idóneas para exportar, o porque realmente los programas contribuyen a mejorar la competitividad internacional de las empresas.

Para superar esta dificultad, tres estudios recientes utilizan ensayos controlados aleatorizados, conocidos en la literatura como randomized controlled trials (RCTs), para determinar la efectividad de los programas de apoyo a la exportación. Los RCTs utilizan la misma metodología que se utiliza para determinar la efectividad de una vacuna. Un grupo de empresas se divide en dos subgrupos. Para que el experimento sea válido los subgrupos tienen que ser muy parecidos en aquellas características que afectan a la exportación, como el tamaño de la empresa, su productividad, la cualificación de los trabajadores, o el esfuerzo en I+D+i. De forma aleatoria, un subgrupo recibe ayudas para exportar, mientras que el otro grupo no recibe ninguna ayuda. Después de un tiempo, se analiza si las empresas que han recibido las ayudas han aumentado su probabilidad de exportar, el valor exportado, y el número de países y productos que exportan. Como los dos subgrupos eran estadísticamente equivalentes en promedio, y el programa se asigna de forma aleatoria, si hay una diferencia positiva en el desempeño exportador entre el grupo que recibe las ayudas y el que no las recibe, podemos concluir que las ayudas han sido efectivas.

¿Cuáles son las características y conclusiones de estos estudios? El primer estudio analiza un programa en Brasil cuyo objetivo era aumentar el número de empresas exportadoras. Para ello, las empresas recibieron una formación general, impartida en línea, sobre las barreras a la exportación. Además, algunas empresas recibieron servicios de consultoría particulares para diseñar una estrategia exportadora. El estudio concluye que las empresas que recibieron la consultoría aumentaron su probabilidad de exportar. Sin embargo, no se observó ningún cambio significativo y persistente en la probabilidad de exportar entre las empresas que recibieron la formación en línea. Estos resultados sugieren que una información general sobre las barreras a la exportación no es suficiente y hace falta implementar programas diseñados específicamente para cada empresa para que ésta se convierta en una exportadora regular.

El segundo estudio analiza un programa en Argentina que estaba dirigido a empresas del sector de los alimentos y las bebidas. El objetivo del programa era incrementar el número de empresas exportadoras y, entre las que ya exportaban, aumentar el valor de las exportaciones. Para ello, el programa ofrecía servicios de consultoría específicos para cada empresa sobre buenas prácticas exportadoras, como la adaptación de los productos a las preferencias de los clientes extranjeros, la mejora de la calidad de los productos, o el establecimiento de relaciones de largo plazo con los distribuidores. El estudio concluye que el programa aumentó sustancialmente la probabilidad de exportar entre las empresas que producían bienes diferenciados y que estaban más dispuestas a participar en el programa, pero no tuvo un impacto significativo sobre el valor exportado entre las empresas que ya exportaban. Como en el caso anterior, los resultados sugieren que los servicios de consultoría específicos a cada empresa son una buena herramienta para aumentar la probabilidad de exportar. Sin embargo, estos servicios son más efectivos cuando las empresas están dispuestas a introducir cambios en sus prácticas de gestión y producen bienes diferenciados, cuya exportación requiere cambios en más áreas de gestión que los productos estandarizados.

Finalmente, el tercer estudio analiza un programa en Túnez, cuyo objetivo era aumentar el valor y la diversificación, por países y productos, de las exportaciones. Las empresas recibían una ayuda para cubrir el 50% de los costes fijos de exportar, como participar en una feria comercial, publicitar sus productos en el extranjero, o abrir una oficina comercial en el exterior. El estudio concluye que las empresas que recibieron la ayuda aumentaron sus exportaciones, pero no su diversificación. El factor más importante para lograr el aumento de las exportaciones fue cerrar acuerdos con agentes y distribuidores, y aumentar la presencia en el exterior mediante filiales o representantes.

En definitiva, los estudios concluyen que los programas de apoyo a la exportación han tenido un efecto positivo sobre las exportaciones, aunque éstos varían según el programa. Además, los diferentes resultados de los programas sobre la probabilidad de exportar, el valor exportado, y la diversificación de las exportaciones señalan la necesidad de seguir evaluando estos programas e identificar cuáles son las actuaciones que tienen un mayor impacto positivo sobre estos objetivos.

Por ello, termino el post haciendo un llamamiento a ICEX España Exportación e Inversiones, y a las entidades de promoción de las exportaciones autonómicas, para que, junto a los investigadores, diseñen e implementen RCTs que permitan establecer, con garantías científicas, la efectividad de los programas de apoyo a la exportación en España.

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