El próximo 24 de febrero se cumplen dos años de la invasión rusa de Ucrania. Al día siguiente de producirse la invasión, la Unión Europea (UE) introdujo un primer paquete de sanciones prohibiendo o restringiendo la exportación e importación de diferentes productos de la UE a Rusia. Para diciembre de 2023, y debido a que Rusia persistía en su agresión a Ucrania, la UE ya había introducido 12 paquetes de sanciones que afectaban alrededor del 50% del comercio, previo a la invasión, entre la UE y Rusia.

Paralelamente, a los pocos días de la invasión, algunas empresas multinacionales comenzaron a anunciar la suspensión temporal o definitiva de sus actividades en Rusia. La razón principal de esta decisión era reputacional: la imagen de la empresa podía verse dañada ante sus accionistas y clientes si mantenían sus operaciones en Rusia. Según la lista que mantiene la escuela de negocios de la Universidad de Yale, para diciembre de 2023 más de 1.000 multinacionales habían anunciado el cese de sus actividades en Rusia.

Al igual que las sanciones, la suspensión voluntaria de actividades puede provocar una reducción del comercio con Rusia. Por ejemplo, las empresas multinacionales pueden dejar de exportar productos que distribuían sus filiales en Rusia o de proporcionar productos intermedios a sus fábricas en Rusia. Las empresas también pueden decidir dejar de importar productos intermedios o finales de Rusia. Dado que las multinacionales son responsables de una parte importante del comercio de un país, es probable que la decisión voluntaria de suspender actividades en Rusia tenga un efecto perjudicial sobre el comercio equivalente, o incluso mayor, al producido por las sanciones.

En un trabajo, realizado junto a Juan de Lucio, Raúl Mínguez y Francisco Requena, hemos analizado, utilizando datos de España, si la decisión voluntaria de las empresas de suspender sus actividades en Rusia ha tenido un efecto negativo más importante que las sanciones sobre el comercio. Para ello, hemos identificado los productos sancionados por la UE, las empresas españolas que suspendieron voluntariamente sus actividades en Rusia y las operaciones trimestrales de exportación e importación a Rusia de cada empresa y en cada producto.

Según nuestras estimaciones, la suspensión voluntaria de actividades contribuyó en un 19% al descenso de las exportaciones de España a Rusia, mientras que las sanciones contribuyeron en un 11%. Por su parte, la suspensión voluntaria de actividades contribuyó en un 21% al descenso de las importaciones españolas desde Rusia, mientras que las sanciones contribuyeron en un 32%. Estos resultados indican que la suspensión voluntaria de actividades ha contribuido de forma significativa a la reducción del comercio con Rusia.

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