Por Verónica López Sabater (@Vlopezsabater) y María Romero (@Mromero_Afi) miembros del Área de Economía Aplicada de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

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“MUJERES Y ECONOMÍA. La brecha de género en el ámbito económico y financiero” es la primera publicación del Ministerio de Asuntos Económicos y Transición Digital en colaboración con el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades que analiza algunos ámbitos de la realidad económica de nuestro país, con enfoque de género.

El enfoque de género es un concepto que la Comisión Europea acuñó en 1998, y que hace referencia a las diferencias existentes entre hombres y mujeres que responden a construcciones sociales y culturales –nada que ver con las diferencias naturales y biológicas- y que provocan, de forma inercial desde el origen de los tiempos, un reparto no consensuado de roles y responsabilidades entre hombres y mujeres, que derivan en desigualdades crónicas en la práctica totalidad de las dimensiones de la vida.

MUJERES Y ECONOMÍA. La brecha de género en el ámbito económico y financiero” es una obra colaborativa cuyas autoras, reconocidas economistas y profesionales del ámbito de la academia y del sector privado, reflexionan sobre la existencia, la relevancia y los efectos para el conjunto de la economía y el bienestar del conjunto de la sociedad de las desigualdades de género que persisten en España, centrando su análisis en el ámbito de la economía y las finanzas.

Algunas de las desigualdades evidenciadas y cuantificadas por las autoras del libro a partir de fuentes de información y datos públicos y oficiales -al alcance de todos, pero poco explotadas hasta la fecha con la perspectiva de género señalada- son:

  • La escasísima presencia de la mujer en posiciones de responsabilidad y decisión en el mundo empresarial, fruto de los diversos factores que mantienen un robusto y, por el momento, inquebrantable techo de cristal;
  • La persistente feminización de las tareas de carácter más administrativo en el sector financiero;
  • La menor participación, capacidad de decisión, control y gestión activa de las finanzas personales o familiares también observada en el ámbito doméstico y que, con mayor prevalencia de la que quizás intuíamos, se traduce en demasiadas ocasiones en situaciones de violencia económica en el ámbito de la pareja, otra de las dimensiones de la violencia de género; o
  • Las diferencias que persisten en la adopción de competencias, que tienen un impacto directo –por su potencial de “explicar” en términos causales- las posteriores desigualdades en el desarrollo y progresión profesional en el mundo laboral de hombres y mujeres.

Hay brechas de género allá donde miremos

Quienes contribuimos a esta entrada en el blog llevamos varios años, junto con nuestras compañeras del área de Economía Aplicada de Afi, analizando y estimando el coste de oportunidad para la economía española de las brechas de género existentes. Una de las piezas de investigación más recientes, y de carácter público, son los Informes elaborados para la iniciativa ClosinGap, [1] de los que a la fecha de este post se han publicado los correspondientes a la salud, la conciliación, las pensiones, el ocio, la movilidad, el turismo y la brecha digital. De ellos se desprenden hallazgos muy relevantes que sirven de punto de partida para el análisis de la brecha de género que con motivo del libro “Mujeres en Economía…” hemos realizado poniendo el foco en el sector financiero español a partir del análisis de los microdatos de la EPA para los años 2008 y 2018.

Por destacar los más relevantes:

  • Hay un mayor porcentaje de mujeres ocupadas en el sector financiero que de hombres: mientras que las mujeres en el sector financiero representan un 2,6% del total de ocupadas en 2018, los hombres representan 2,4% del total.
  • Las mujeres que trabajan en la rama de Actividades financieras y de seguros predominan desempeñando tareas que requieren baja y media cualificación. Así, por ejemplo, en las ocupaciones catalogadas como medias, se concentran el 40,6% de las mujeres ocupadas en el sector financiero, cuando los hombres representan el 36,0% del total. Este tipo de ocupaciones son, principalmente, administrativas y comerciales, estando probablemente vinculadas con las requeridas en la red de oficinas de las entidades bancarias y aseguradoras del sector.
  • Entre las ocupaciones de carácter avanzado se detecta una menor presencia femenina. La mayor diferencia se observa en el caso de aquellos ocupados que ostentan cargos directivos o gerenciales. Mientras que el 9,0% de las mujeres ocupadas del sector ocupa cargos directivos, este mismo porcentaje se eleva hasta el 15,1% en el caso de los hombres. Por lo tanto, parece existir cierto “techo de cristal” en este sector: por cada mujer directiva hay casi dos hombres (concretamente, 1,7 hombres).
  • Las mujeres directivas en la rama de Actividades financieras y de seguros ejercen cargos de responsabilidad en provincias diferentes a Madrid y Barcelona. O, al menos, su presencia directiva es más frecuente en el resto del territorio nacional. En 2018, el 71,1% de las directivas trabaja en otras provincias, mientras que solo el 28,9% está desempeñando su puesto de trabajo en Madrid y Barcelona (en el caso de los hombres, estos porcentajes se sitúan en el 60,5% y 39,5%, respectivamente).
  • A las mujeres les es más costosa en términos de tiempo llegar a los últimos escalones de la cúspide profesional que a los hombres. O, lo que es lo mismo, tienen que demostrar durante más tiempo que valen para ocupar este puesto de trabajo de responsabilidad. Mientras que la edad media de las mujeres directivas en la rama de Actividades financieras y de seguros es muy semejante a las de los hombres directivos (en torno a 46 años en ambos sexos), en lo que respecta a la antigüedad en la empresa, las mujeres que son directivas en el sector financiero llevan trabajando 19 años en la entidad bancaria o aseguradora de la que se trate, mientras que los hombres llevan menos tiempo (algo más de 16 años). Ello puede ser sintomático de (i) que a las mujeres les cuesta más ascender profesionalmente, o (ii) que existe mayor rotación laboral de hombres directivos en el sector que de mujeres directivas.

Como conclusión particular, y desde el ámbito de los servicios financieros, queda evidenciada que existen importantes brechas de género en España, que alimentan, como muchas otras visibles u ocultas, el muy mejorable resultado de España en la dimensión de “participación y oportunidades económicas” en el último Global Gender Gap Report del World Economic Forum para 2020.

Como conclusión general, queremos enfatizar que la información disponible en fuentes públicas permite en multitud de ocasiones (si bien existen aún ámbitos de mejora en la disponibilidad de datos, cuya ausencia es achacable en gran medida al androcentrismo aún imperante a la hora de formular preguntas de investigación) analizar la realidad con diferentes perspectivas, siendo la de género fundamental para identificar, diagnosticar y tomar decisiones de política pública encaminadas a reducir las desigualdades aún existentes entre los hombres y las mujeres en España.

[1] ClosinGap (www.closingap.com), mujeres para una economía saludable, es una iniciativa liderada por Merck quien, junto con diez grandes empresas, han conformado un clúster que analiza el coste de oportunidad que tiene para la economía española el hecho de que no se aproveche todo el talento femenino por el hecho de que sigan persistiendo brechas de género.

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